jueves, noviembre 06, 2008

Capítulo séptimo. Parte III


Cuando por la tarde encendí el móvil, me encontré con un montón de llamadas pérdidas y mensajes de Nick y con unas pocas llamadas de Aly y dos mensajes.

Uno de ellos, de los de Aly me confirmaba que estaba embarazada. Sonreí, me empecé a reír. No sé si por alegría por Aly o por desesperación de haber perdido para siempre a la persona a la que había amado, amaba y esperaba no amar en el futuro.

Ya era definitivo, no hay marcha atrás. Es hora de quedar con él y aclarar las cosas.

Lo llamé y quedé con él para el sábado por la tarde, él intentó decirme algo pero yo le colgué enseguida.

Llamé a Aly y me dijo que quería ir de compras para mirar la ropa de niño y la de premamá, así que me decidí a acompañarla. Sería una tarde de compras como las de antes.

Estuvimos dando vueltas y vueltas por el centro, mirando todo lo que tenía que ver con bebés, con premamás y todo ese rollo.

Pasamos un par de horas, o alguna más de tiendas y después nos fuimos a tomar algo.

Para ella un zumo y yo una cerveza, la pregunté por la reacción de sus padres, ella toda feliz me dijo que se lo habían tomado bien, que Nick ya los conocía y que estaban encantados con él.

La dije que era normal, un buen chico siempre encaja bien en todas las familias y es la delicia de los padres.

Pasamos un buen rato, recordando viejas historias, anécdotas de nuestras pequeñas aventuras, y que ya no sería igual todo.

Ella parecía que no lo había asimilado bien. Parecía que pensaba que el bebé no la cambiaría la vida, que equivocada estaba…

Ya estaba pensando en nombres para el pequeño que estaba creciendo dentro de ella, me dijo un montón de nombres de ambos sexos. La pregunté si Nick había dicho alguno pero me negó con la cabeza.

Era mi impresión que él no estaba muy contento con ese embarazado o por lo menos no tanto como a Aly.

Pero él tenía su responsabilidad, y a lo hecho pecho.

Seguimos hablando hasta que nos dio la noche, la acompañé a casa, saludé a sus padres que me invitaron a cenar y aunque yo no quería me obligaron a quedarme.


Se les veía muy felices a todos. Estaban radiantes, encantados con la idea de su nieto. Me alegraba por ellos, por Aly y por Nick. Y quieras que no también me habían quitado un gran peso de encima.

Me habían dado una gran razón para alejarme de ellos. El niño tendría su familia, y quieras que no cuando eres padre, a una edad joven hace que tengas que cambiar de hábitos a la hora de salir, y lo de salir por la noche cómo lo hacemos para ellos estaba vetado.

Ya no podrían seguir con su ritmo de vida.

Y conociendo como conocía a Aly y a sus padres pronto convencerían a Nick para que pasase por el altar.

Estaba convencida.

La semana pasó rápido y llegó el viernes por la noche.

Quedaba un día para nuestro encuentro, quedaba un día para dejar las cosas claras.

-Por fin iba a dejar claro todo, por fin podría mirar a Nick y decirle que se alejara de mí. Al fin podría liberarme de todo. Al fin conseguiría terminar lo que nunca tenía que haber empezado….