
Estuve toda la tarde en mi habitación, leyendo y viendo películas. Con el móvil apagado, sin hacer ruido. Evitando mostrar cualquier signo de que estaba en casa. No quería que él me buscara. No quería verlo.
Suponía que él no me iba a dejar tranquila hasta que hablase conmigo, sabía que me iba a volver loca a llamadas, sabía que como testarudo que es conseguiría al final lo que se propusiera. Pero esta vez sino podía impedirlo, lo retrasaría lo máximo posible. Estaba segura de ello, no quería escuchar nada de sus labios.
Por una vez estaba segura de lo que no quería. Y no lo quería ver a él. No, era definitivo, tenía que alejarme de él. Era lo mejor para todos, para Aly, para Nick y sobre todo para mí.
-Algo de lo que si estoy segura es que tengo que vencer a este sentimiento, tengo que olvidarme de lo que siento… Tengo que olvidarme de él.
La mañana siguiente como todas las mañanas el despertador sonó pronto, y yo como siempre con mi rutina diaria. Me fui a clase. Intenté irme lo más rápido posible, sabía que estaría esperándome. Pasé rauda y veloz entre un montón de gente para salir de allí cuanto antes.
Y lo vi. Estaba en lo cierto, allí sentado esperándome, parece ser que él no me vio a mí. Pero la calma duraría poco, sino me encontraba allí iría a la cafetería.
Así que cuando fui allí le pedí un cambio a mi compañera de trabajo. Yo me iría hacía el almacén y ella atendería las mesas.
Ella accedió al cambio, a veces cortar con la rutina es bueno. Al menos me libré de él. Salí por la puerta de atrás, sabía que me estaba esperando en la parte delantera, pero no sabía que existía esa puerta. Otra vez evité nuestro encuentro.
Así estuve una semana, por las noches él iba a mi casa, y yo no abría. Poco a poco me iba convenciendo a mí misma de que no quería nada con él. Me dije que un poco más y podría enfrentarme.
Cuando lo veía ya no sentía ese cosquilleo, mi corazón no se desbocaba de la misma forma que antes. El sentimiento estaba ahí, pero poco a poco iba perdiendo fuerza, poco a poco se iba enterrando en lo más hondo de mi corazón.
Supongo que aprendió de tantos errores y se autoprotegía de salir otra vez sufriendo, de que le clavasen otro puñal. Mi corazón ya no era tan idiota como al principio.
-Poco a poco hemos ido aprendiendo mi pequeño y frágil corazón. ¿Sabes? Creo que si Aly está verdaderamente embarazada será lo mejor para todos… Será lo mejor para mí, es el empujón que me hace falta para pasar página.
Los días seguían pasando. No le cogía el teléfono ni a Nick ni a Aly. A Aly porque creía que no podría mirarla a la cara, y a Nick porque no quería volver a pensar en el tema del “accidente”. No quería meterme en su relación, no quería que por mí un niño se quedase sin padre.
Suponía que él no me iba a dejar tranquila hasta que hablase conmigo, sabía que me iba a volver loca a llamadas, sabía que como testarudo que es conseguiría al final lo que se propusiera. Pero esta vez sino podía impedirlo, lo retrasaría lo máximo posible. Estaba segura de ello, no quería escuchar nada de sus labios.
Por una vez estaba segura de lo que no quería. Y no lo quería ver a él. No, era definitivo, tenía que alejarme de él. Era lo mejor para todos, para Aly, para Nick y sobre todo para mí.
-Algo de lo que si estoy segura es que tengo que vencer a este sentimiento, tengo que olvidarme de lo que siento… Tengo que olvidarme de él.
La mañana siguiente como todas las mañanas el despertador sonó pronto, y yo como siempre con mi rutina diaria. Me fui a clase. Intenté irme lo más rápido posible, sabía que estaría esperándome. Pasé rauda y veloz entre un montón de gente para salir de allí cuanto antes.
Y lo vi. Estaba en lo cierto, allí sentado esperándome, parece ser que él no me vio a mí. Pero la calma duraría poco, sino me encontraba allí iría a la cafetería.
Así que cuando fui allí le pedí un cambio a mi compañera de trabajo. Yo me iría hacía el almacén y ella atendería las mesas.
Ella accedió al cambio, a veces cortar con la rutina es bueno. Al menos me libré de él. Salí por la puerta de atrás, sabía que me estaba esperando en la parte delantera, pero no sabía que existía esa puerta. Otra vez evité nuestro encuentro.
Así estuve una semana, por las noches él iba a mi casa, y yo no abría. Poco a poco me iba convenciendo a mí misma de que no quería nada con él. Me dije que un poco más y podría enfrentarme.
Cuando lo veía ya no sentía ese cosquilleo, mi corazón no se desbocaba de la misma forma que antes. El sentimiento estaba ahí, pero poco a poco iba perdiendo fuerza, poco a poco se iba enterrando en lo más hondo de mi corazón.
Supongo que aprendió de tantos errores y se autoprotegía de salir otra vez sufriendo, de que le clavasen otro puñal. Mi corazón ya no era tan idiota como al principio.
-Poco a poco hemos ido aprendiendo mi pequeño y frágil corazón. ¿Sabes? Creo que si Aly está verdaderamente embarazada será lo mejor para todos… Será lo mejor para mí, es el empujón que me hace falta para pasar página.
Los días seguían pasando. No le cogía el teléfono ni a Nick ni a Aly. A Aly porque creía que no podría mirarla a la cara, y a Nick porque no quería volver a pensar en el tema del “accidente”. No quería meterme en su relación, no quería que por mí un niño se quedase sin padre.

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