
“Quiero saltar para olvidar, estrellarme en el fondo del mar, quiero volar para soñar que es mejor así. No dejaré de enloquecer aunque el suelo muestre su frialdad…”
“Cuando decido que te quiero odiar, llegas y con una sonrisa haces que me vuelva loca por ti, cuando lo que decido es quererte, te vas y no me queda otra que empezar a odiarte.”
-¿Pero qué está haciendo?
Se acercó a mis labios, yo me quedé paralizada, no entendía nada. Mi corazón quería seguir pero mi cabeza hizo que mi cuerpo se apartara de inmediato. Era el novio de mi amiga, ¡era el padre del hijo de mi amiga!
Al instante no podía girarme para verle la cara. Sentía como el corazón se me desbocaba, quería salirse de mi pecho.
-¿Qué quería hacer? ¿Besarme?...
Él salió corriendo de casa, creo que ambos sentíamos lo mismo. Esa extraña vergüenza. Esa vergüenza que les entra a un par de amigos cuando se dan cuenta de que iban a cometer una estupidez. Una estupidez de la que nos hubiésemos arrepentido toda nuestra existencia. Él es el novio de mi mejor amiga, y yo soy la mejor amiga de su novia. Una historia imposible. Una historia prohibida.
¿Por qué hacía eso? ¿Por qué cada vez que yo me decidía a olvidarme él destrozaba todos mis esfuerzos de una patada? No lo entendía, no comprendía absolutamente nada de lo que me estaba ocurriendo en esos caóticos días.
Me fui a la cama intentando no pensar en lo que había sucedido, creyendo que sólo había sido una pequeña confusión, suponiendo que todo lo que había sucedido en el salón era sólo un mal sueño.
Me quedé dormida, pero mis sueños no tuvieron nada que ver con él, no tuvieron nada que ver con nadie, para ser exactos. Todo negro, simplemente nada.
En el trabajo todo fue normal, los chicos con sus bromas hacían que el tiempo fuera un poco más rápido, que todo fuera un poco más ameno.
Cuando por fin llegué a casa, en el contestador tenía un mensaje de él, me decía que quería hablar conmigo, que en cuanto llegara a casa que lo llamase.
Por supuesto que no lo hice. Algo en mi interior me decía a gritos que no lo hiciera. Que me diese un tiempo sin verlo. Sí es era lo mejor.
“Cuando decido que te quiero odiar, llegas y con una sonrisa haces que me vuelva loca por ti, cuando lo que decido es quererte, te vas y no me queda otra que empezar a odiarte.”
-¿Pero qué está haciendo?
Se acercó a mis labios, yo me quedé paralizada, no entendía nada. Mi corazón quería seguir pero mi cabeza hizo que mi cuerpo se apartara de inmediato. Era el novio de mi amiga, ¡era el padre del hijo de mi amiga!
Al instante no podía girarme para verle la cara. Sentía como el corazón se me desbocaba, quería salirse de mi pecho.
-¿Qué quería hacer? ¿Besarme?...
Él salió corriendo de casa, creo que ambos sentíamos lo mismo. Esa extraña vergüenza. Esa vergüenza que les entra a un par de amigos cuando se dan cuenta de que iban a cometer una estupidez. Una estupidez de la que nos hubiésemos arrepentido toda nuestra existencia. Él es el novio de mi mejor amiga, y yo soy la mejor amiga de su novia. Una historia imposible. Una historia prohibida.
¿Por qué hacía eso? ¿Por qué cada vez que yo me decidía a olvidarme él destrozaba todos mis esfuerzos de una patada? No lo entendía, no comprendía absolutamente nada de lo que me estaba ocurriendo en esos caóticos días.
Me fui a la cama intentando no pensar en lo que había sucedido, creyendo que sólo había sido una pequeña confusión, suponiendo que todo lo que había sucedido en el salón era sólo un mal sueño.
Me quedé dormida, pero mis sueños no tuvieron nada que ver con él, no tuvieron nada que ver con nadie, para ser exactos. Todo negro, simplemente nada.
En el trabajo todo fue normal, los chicos con sus bromas hacían que el tiempo fuera un poco más rápido, que todo fuera un poco más ameno.
Cuando por fin llegué a casa, en el contestador tenía un mensaje de él, me decía que quería hablar conmigo, que en cuanto llegara a casa que lo llamase.
Por supuesto que no lo hice. Algo en mi interior me decía a gritos que no lo hiciera. Que me diese un tiempo sin verlo. Sí es era lo mejor.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada