martes, noviembre 11, 2008

Capítulo octavo. Parte III


Llegamos a la zona del parque donde yo me sentía mejor, a mi lugar secreto. No me gustaba la idea de que estuviésemos allí los dos solos. Y menos con los dos intentos de besarme que había hecho.


Allí empezó a dar vueltas de un lado a otro. Estaba nervioso.

Le dije que por favor parara y que me dijera de una vez por todas porque me había obligado a ir a ese lugar, porque me había intentado besar dos veces.

Él seguía dando vueltas, no se decidía a hablar.


Yo me cansé y le grité que qué quería de mí. Qué estaba harta de tanta tontería por su parte. Qué ya no aguantaba más que hiciese lo que le daba la real gana conmigo.

Que odiaba lo que hacía con los chicos que se acercaban a mí, que no me gustaba nada su forma de evitar que no me pidieran salir. Él no era nadie para hacer eso.

Que no se lo permitiría más.

Qué yo tenía derecho a ser feliz.

Él seguía callado, sólo se había girado mientras yo le gritaba.

Su cara seguía siendo la misma ni un gesto, ni uno sólo. ¿Qué estaba haciendo? ¿En qué estaba pensando? ¿Por qué me estaba mirando así?

Se fue acercando lentamente a mí.

Yo me alejaba.

-Está tan raro, me está asustando… pero ¿qué es lo que quiere de mí? ¿Por qué ese cambio de actitud para conmigo? Se sigue acercando, ¿qué hago? Tengo la mente en blanco, estoy bloqueada… mis piernas no responden. NO, NO PUEDO CAER AHORA.

Me decía que no me alejase de él que sólo quería tenerme cerca. Yo no era capaz de pensar un modo de salir de allí.

Rezaba para que Aly lo llamara o me llamara a mí.

Pero nada parecía que nadie me quería salvar de esa situación.

Fue entonces cuando soltó la bomba.

Estoy enamorado de ti…

Fue cómo si un jarro de agua frío me cayera por encima, porque hacía que todo se complicase. Era como si quisiese que yo me volviera loca.

Quería llorar, gritar….

Y me decidí por lo segundo, le grité que por qué me decía ahora eso.

Qué yo también le había querido, pero que ahora no, ya no podía sentir nada por él. Que era el novio de mi mejor amiga, que era el padre del bebé de mi mejor amiga.

QUE YA ERA DEMASIADO TARDE.

Él parecía no entenderlo, se seguía acercando a mí. Yo no podía entenderlo.

Me cogió por la cintura y me intentó besar, yo aparté la cara otra vez. No, no quería sufrir más y no quería hacer sufrir a Aly, ella en verdad lo quería y no la podía hacer eso.

Me libré de él y mirándole a los ojos le dije que no iba a haber nada entre nosotros dos, porque yo no quería hacer daño a Aly y porque no debía.

Él intentó decir algo, yo no le dejé, le grité que si me quería tanto como decía que se casaría o que seguiría con Aly. Y que se olvidaría de mí.

Me dijo que nunca lo haría….

-Lo hará, él sabe perfectamente que lo hará, no va a haber nada entre nosotros, nunca. Nunca le dejaré entrar en mi vida y en mi corazón, ahora me doy cuenta de que los sacrificios que hay que hacer en esta vida son tan grandes que nos van impidiendo poco a poco el ser felices. Él ha dicho que me quiere y yo a él pero eso no hará que estemos juntos….