
"Duerme conmigo, si eres piedra da igual yo seré pedregoso camino..."
"-¿Por qué?
-¿Por qué no?
-Porque no debo.
-¿quien te ha contado esa mentira?
-Fuiste tú...
-¿Yo? Yo jamás te he dicho eso.
-No me lo dijiste, con tu gesto mataste todas mis ilusiones, y estoy segura de que ahora me regalaras tu silencio...
-..."
Apenas habían pasado un par de horas desde que había mirado el reloj, pero sin embargo mi sueño fue del todo reparador. Estaba tan cansada que ni las pesadillas me habían molestado. Pero ahora tocaba desperezarme para ir al trabajo. Y la verdad es que me apetecía perderme entre los olores de gasolina y aceite...
Salí con ganas, la noche anterior me lo había pasado muy bien, los chicos me habían hecho olvidar por un rato todas mis preocupaciones. Estaba bien. Y además hoy tenía una especie de cita, si tenía ganas de que llegara la tarde.
El trabajo fue más de lo mismo, tranquilo, dentro de lo que cabe. Pero sin ninguna sorpresa a las que me estaba ya acostumbrando muy a mí pesar.
Por la tarde después de comer me tumbé un rato, lo necesita, quería recuperar fuerzas ya que por la noche apenas había dormido.
Media hora antes de la hora a la que había quedado, me puse a prepararme. No pensé mucho acerca de que ponerme. Una falda larga negra con una camiseta de tirantes y una chaqueta negra. Era algo informal, ni muy dejada ni muy arreglada. Normal, esa es la palabra.
-Además para tomar un café voy perfecta.
Llegué a la hora acordada. Y allí en una mesa, sentado me estaba esperando el que sería mi acompañante durante esa tarde. Me sonrió dulcemente y se levantó para saludarme. Me había traído un par de tulipanes que me dio nada más sentarme. Yo se lo agradecí con una sonrisa y un gracias.
-Es un chico muy dulce y simpático, creo que podría salir con él más a menudo.
Mientras seguíamos charlando de temas diversos, se me estaba pasando el tiempo muy rápido, pero ya se sabe esa regla de Murphy, si algo puede acabar mal, seguro que acabará mal.
"-¿Por qué?
-¿Por qué no?
-Porque no debo.
-¿quien te ha contado esa mentira?
-Fuiste tú...
-¿Yo? Yo jamás te he dicho eso.
-No me lo dijiste, con tu gesto mataste todas mis ilusiones, y estoy segura de que ahora me regalaras tu silencio...
-..."
Apenas habían pasado un par de horas desde que había mirado el reloj, pero sin embargo mi sueño fue del todo reparador. Estaba tan cansada que ni las pesadillas me habían molestado. Pero ahora tocaba desperezarme para ir al trabajo. Y la verdad es que me apetecía perderme entre los olores de gasolina y aceite...
Salí con ganas, la noche anterior me lo había pasado muy bien, los chicos me habían hecho olvidar por un rato todas mis preocupaciones. Estaba bien. Y además hoy tenía una especie de cita, si tenía ganas de que llegara la tarde.
El trabajo fue más de lo mismo, tranquilo, dentro de lo que cabe. Pero sin ninguna sorpresa a las que me estaba ya acostumbrando muy a mí pesar.
Por la tarde después de comer me tumbé un rato, lo necesita, quería recuperar fuerzas ya que por la noche apenas había dormido.
Media hora antes de la hora a la que había quedado, me puse a prepararme. No pensé mucho acerca de que ponerme. Una falda larga negra con una camiseta de tirantes y una chaqueta negra. Era algo informal, ni muy dejada ni muy arreglada. Normal, esa es la palabra.
-Además para tomar un café voy perfecta.
Llegué a la hora acordada. Y allí en una mesa, sentado me estaba esperando el que sería mi acompañante durante esa tarde. Me sonrió dulcemente y se levantó para saludarme. Me había traído un par de tulipanes que me dio nada más sentarme. Yo se lo agradecí con una sonrisa y un gracias.
-Es un chico muy dulce y simpático, creo que podría salir con él más a menudo.
Mientras seguíamos charlando de temas diversos, se me estaba pasando el tiempo muy rápido, pero ya se sabe esa regla de Murphy, si algo puede acabar mal, seguro que acabará mal.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada